jueves, 21 de octubre de 2010

Chile - Barticiotto fue agredido por barrabravas de Colo Colo



El ex futbolista y técnico del equipo chileno de Colo Colo Marcelo Barticiotto fue agredido por miembros de la “Garra Blanca”, la barrabrava del club, durante la presentación de la lista que lo postula como candidato a dirigente en las próximas elecciones.
El hecho ocurrió anoche, cuando Marcelo Barticcitto llegó hasta el estadio Monumental para oficializar la lista que conforma para postular a la vicepresidencia de la Corporación Club Social y Deportivo Colo Colo y muchos se sorprendieron por el trato que le dispensaron varios integrantes de la “Garra Blanca”.
Antes de ingresar al salón donde fue el acto, los barrabravas lo insultaron y trataron de “traidor” al argentino nacionalizado chileno, el que se vio incómodo por la actitud de los hinchas y aseguró que no era un “traidor” y que no lo “iban a bajar” de su candidatura, según La Tercera.
Una vez que se oficializaron las listas, una encabezada por Cristián Varela, actual presidente, y otra por Luis Maluenda y donde el ex delantero va como vicepresidente, los incidentes pasaron a mayores.
Cuando se retiraban del estadio, varios barras fueron tras Barticciotto, y en medio de los insultos lo empujaron y lo arrinconaron contra las rejas mientras le lanzaban distintos líquidos.
Barticiotto pidió calma, principalmente por un grupo de mujeres que lo acompañaba, y luego llegaron los carabineros (policía chilena), que lo sacaron rápidamente en un auto y evitaron que continuará la disputa.
El argentino, que se inició en Huracán, jugó en Colo Colo de 1988 a 1992 y de 1996 al 2002, y tuvo un paso por Universidad Católica, de Chile, y América, de México.

martes, 19 de octubre de 2010

River - La historia de los Borrachos del Tablón



El núcleo duro de la hinchada de River Plate, el grupo caracterizado como barrabravas, se autodenomina “Los Borrachos del Tablón”.
A partir del 2000 se consolidó como la barra más organizada, violenta y respetada en el ambiente. Una de las características que la diferencia de otras hinchadas es por ejemplo, que nunca avisa a la policía para anunciar su recorrido hasta una cancha visitante, mientras que La 12 (hinchada de Boca Juniors) siempre avisa en qué y por dónde va a ir.
Durante mucho tiempo, los barras de River hacían la repartija de entradas en Excursionistas (cuando se jugaba en el Monumental) o en la placita Serrano, en Palermo, o en una cancha de Constitución y Pichincha, cuando el equipo era visitante. Pero después dejaron esta metodología y se cuidaron de dar pistas sobre su organización.
Integrantes de otras barras confesaron tenerles mucho respeto a los de River. De hecho, en 1990, los dirigentes recurrieron a los carapintadas para sacarlos del club, pero ni así pudieron. Las otras hinchadas los acusan de poseer contactos políticos de buen nivel y tener ayuda de algún empleado de la SIDE y de la Policía. Y dan este ejemplo: “Una vez, los de Platense robaron banderas de River de un auto estacionado en Cabildo. A los dos días las debieron devolver por gestiones de la Policía”.
Lo que hay que reconocer, aseguran los rivales, es que son innovadores. En el 96, ante la “U” en Chile, empezaron a usar el gas paralizante: ahora es parte del equipaje de mano en los viajes. A propósito, a Tokio (ante la Juventus) fueron 40 barrabravas; a Francia 98, 15. A Paraguay, contra Cerro Porteño, fueron en avión a Posadas y micro a Asunción. En Alemania 06 fueron la barra que más integrantes llevaron, 42, toda la plana mayor de LBDT estuvo presente. Mientras la segunda línea de Boca y los de Independiente paraban en República Checa para bajar gastos, la de River tenía dos búnkers: los de menor rango, un camping de Munich (donde tuvieron un enfrentamiento con policías), los jefes, en la casa del ex jugador de River Martin Demichelis. A los primeros tres encuentros del grupo de la selección nacional fueron sin problemas. Pero para los octavos de final, no pudieron acudir en masa debido que varios de ellos fueron acusados de la reventa de entradas falsas y de haber ocupado lugares que no les correspondían.
Fuentes de financiamiento
Tendrían una entrada fija de entre 60.000 y 80.000 pesos, reventa de entradas para partidos y espectáculos musicales que se hagan en el Monumental, control de los cuidacoches en estacionamientos linderos al estadio los dias de partido y de recitales, muchos actúan como seguridad en los accesos al estadio cuando hay recitales, alquiler de los ómnibus de traslado de hinchas cuando se juega en el interior. Extraoficialmente se rumorea que tambíen cobrarían un porcentaje de las ventas de varios jugadores (caso Higuaín, Carrizo). Todo ascendería a los $300.000 mensuales, sumado al beneficio de tener los hoteles y los viajes al exterior pagos.
Durante los 70’ el jefe de la barra fue Matutito, le siguió Alberto Matute Taranto, que con 21 años, fue asesinado el 19 de octubre de 1983, a la salida de un Boca 1 River 0 en cancha de Velez Sarfield. En los alrededores se enfrentaron las dos barras y después de escucharse disparos y explosiones de bombas molotov, quedaron tres heridos y un muerto, Matute.
Otros integrantes importantes de esa época fueron Alberto, El Oso (jefe de la fracción de Palermo), Walter, He-man, Tío Rico.
Ya en los 90 la cúpula estaba ocupada por el triunvirato conformado por Edgar El Diariero Butassi, Luis Luisito Pereyra y Rito Ramón Barrios.El 29 de enero de 1993 en Mar Chiquita y antes de jugar contra San Lorenzo por una de las copas de verano, cuatro barras bravas, perfectamente identificados, atacaron con una navaja a Daniel Passarela, Ricardo Pizzarotti, José Miguel y el utilero del equipo, Carlos Peralta. Al grito de “Passarela hijo de puta, pone a Comizzo”, Miguel Alejandro Sandokán Cano, (ya había sido echado de la concentración en 1992 por pedir dinero), tiró un navajazo a la cara del técnico. Finalmente 1994, él e Ismael Melena Guassardo fueron detenidos y procesados. Ambos pertenecían al Grupo de Boulogne, que a raíz de este incidente produjo una división en la barra, en la cual también se destacaban el Grupo de Palermo Viejo (debilitado por la muerte de Matutito) y el Grupo de Laferrere.
El 22 de diciembre de 1996 antes de un partido contra Independiente, fue acuchillado el joven Christian Rousoulis hincha del equipo de Avellaneda, a raíz de este hecho y
posteriores procesos, en el 2000 la cúpula fue encarcelada por 4 años e inahibilitada por 6 para ingresar a los estadios.
La sucesión fue disputada por dos grupos, La Banda de los Patovicas (Los Yogures (¿?) , a mediados de los 90 ), liderada por Adrián Rousseau y Alan Schlenker, y el Grupo de Constitución, ligado al justicialismo porteño comandados por Albino Monito Saldivia y Alejandro El Zapatero Flores, secundados por Joe, El Turco, Gallego Chofitol, Pacha, Kevin, Luis Gedisman.
Para alimentar la leyenda, Alfredo Davicce declaró en Olé en 1998 que la barra “vende falopa debajo de las banderas. Están todos filmados…”. Allegados a los barras apuntan a un cabecilla, Tío Rico, como el proveedor de las drogas.
La segunda línea del Zapatero (todos de más de 30 años), fue la que intentó un blanqueo , al estilo de La 12, que se constituyó como sociedad sin fines de lucro en la época del Abuelo. Este grupo se dedicó a la organización de rifas, donaciones y el armado de visitas de los jugadores millonarios a distintos hospitales y comedores, sobre todo al Hospital Garrahan.
El 10 de marzo de 2001, en un viaje a Córdoba para un partido con Talleres, la policía detuvo a 45 hinchas de esa segunda línea de la barra millonaria, que portaban armas de grueso calibre, armas blancas, cocaína y billetes falsos por un total de 3000 dólares. El 21 de enero de ese mismo año, en Mar del Plata, el clásico entre River y Boca fue suspendido por los enfrentamientos entre la policía y los hinchas más violentos del club de Núñez.
Más tarde, el 10 de febrero, en la primera fecha del Clausura, un grupo entró en la tribuna del Monumental encapuchado, mostrando una bandera de Boca. Christian Mayer, integrante del grupo de El Zapatero, fue condenado a realizar trabajos de utilidad pública.
Para fines del año el poder de El Zapatero estaba debilitado. Sus decisiones no eran apoyadas por la mayoría de los nuevos integrantes de la barra. Las apretadas que sufrieron los jugadores de River después de haber perdido tres clásicos seguidos con Boca, en mayo de 2000, habrían sido las primeras muestras de poder paralelo de La Nueva Ola , (como inicialmente fueron conocidos Los Patovicas por la policía encargada de la seguridad en los estadios) jóvenes de entre 20 y 25 años, liderados por Alan, Adrián y Pitu.
El 3 de marzo de 2002 la barra de River emboscó a la de Nueva Chicago en Udaondo y Libertador, pero alguien les habría avisado lo que pasaría a los de Mataderos, que llegaron preparados. Conclusión: varios hinchas millonarios terminaron en el hospital con puñaladas y balazos.
Eso fue determinante para que los nuevos asaltaran el poder. Una versión indica que se votó entre los referentes, pero otra señala que los grupos antagónicos se iban a enfrentar en la primera fecha de ese torneo Apertura. Eso nunca pasó porque, imprevistamente, todo terminó en un choque con hinchas de Newell´s. Y, supuestamente, se pactó entre ambos sectores, la Vieja Guardia y La Nueva Ola, la convivencia.
Los Patovicas, como si fuesen políticos, prometían en su candidatura respaldo económico, elementos de logística para la hinchada y mano dura con las barras rivales. La idea era volver a poner a la barra brava de River entre las más violentas.
Del
2000 al 2002 compartieron en no muy buenos términos el poder, hasta la emboscada a la hinchada de Newell’s del 28 de julio del 2002, en Figueroa Alcorta y Monroe. Uno de Newell’s recibió un puntazo de arma blanca cerca del hemotórax derecho y otro de River, un balazo en el muslo de la pierna derecha. A partir de ahí el poder fue monopolizado por Los Patovicas y los distintos grupos comenzaron a responder a ellos; las bandas de Fuerte Apache, comandadas por Martín Stambuli; la de Caraza, de Matías Corrado -alias Pacha- y Julito Gamboa; la de Merlo, que lideraba Cristian; y las de Flores y Palermo, del Bruja y Richard.
Desde entonces, supieron manejarse dentro del club: consiguieron el amparo de algunos dirigentes, legitimaron su imagen sacando a los pungas de la popular Sívori (molieron a palos a Bolita Nazareno, que no entendía los nuevos códigos) y no dudaron en sembrar el terror y luego jactarse de ello. No sólo eso: reclamaron y consiguieron dinero y viajes con el recurso del pacto de no agresión, una suerte de apriete.
El modus operandi posterior fue claro: pura violencia para sostenerse y crecer. Participaron en un incidente con la barra de Boca, en el Arco del Desaguadero, en febrero de 2003, y crearon una canción para alimentar la leyenda de que los Di Zeo arrugaron. En abril, estuvieron involucrados en La batalla de la Panamericana, un enfrentamiento en el kilómetro 91 de la ruta 9 (a la altura del peaje de Zárate) contra la barra de Newell’s, que derivó en el asesinato de Carlos Puchetta y Héctor Ponce, dos hinchas del club rosarino. Los de Newell´s (en 6 micros) iban a La Boca y los de River (en 8 micros) iban a Rosario para enfrentarse con Central. Además de los 2 muertos, hubo más de 15 heridos y 1.100 detenidos.
El grupo principal lo integran unos 50 individuos, la mayoría con cuerpos trabajados en gimnasios y cabello corto. Este sector aglutina el 40 por ciento de la barra de River. Según fuentes policiales, sus integrantes son mucho más difíciles de llevar. Los que mandan son 20 (la mayoría son socios) y ellos organizan los viajes de corta y larga distancia para ver a River.
A partir de ahí construyeron un poder como nunca se vio en River, con la Justicia persiguiéndolos, se guardaron seis meses. Y cuando volvieron, la premisa era portarse bien. Botón de muestra: en medio de un clásico en Mar del Plata en 2005, una pelota cayó en la popular. La barra se la robó. La Policía pidió por altoparlantes la devolución y como eso no sucedió, fue un grupo de civil a filmar a Los Borrachos para acusarlos de hurto. Adrián los vio y les preguntó qué hacían. Cuando oyó la respuesta, invocó sus derechos constitucionales. Y cuando entendió que la cosa iba en serio, habló por handy y al instante, la pelota apareció.
El poderío económico, la estrecha relación con plantel y dirigentes (Luisito Pereyra, el mentor de Adrián y Alan, trabaja en el fútbol amateur, otros dos fueron empleados, coparon el gimnasio, la confitería y las parrillas y hasta el merchandising de la barra se vendía en la institución) les dió el monopolio de la fuerza.Una de las rarezas que tiene la barra brava de River es que la mayoría de sus integrantes no viene de los suburbios de Buenos Aires. Todo lo contrario. Los sindicados como los “jefes”, provienen de familias de clase media económicamente hablando, al igual que parte de la segunda línea de poder. Tanto Alan como Adrián, son patovicas reconocidos en la noche porteña y de hecho en más de una ocasión realizan sus entrenamientos con pesas en el gimnasio de la institución.
Adrián tiene 30 años y proviene de una familia de clase media. Su padre vive en Laferrere y trabaja en la Legislatura Porteña mientras que su madre vive en Belgrano, a una cuadra de donde habita la hermana de Alan junto a sus dos hijas. El, en cambio, ocupa un piso sobre Migueletes, en Las Cañitas, y vendió la moto Ninja con la que se lo solía ver para manejar un Peugeot 206 negro. Fue empleado del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires en alumbrado público y también personal de seguridad de una disco de Núñez llamada Ananá. Su 1,90 metro impresiona tanto como su habilidad en taekwondo: es tercer dan (cuatro categorías arriba de cinturón negro). Cayó por primera vez en la comisaría 51 a los 18 años, cuando era tercera línea de la barra. Su foja se ampliaría: tuvo una causa por lesiones cuando fue patova de boliche y otra en el 2004, tras un River-Estudiantes, cuando junto al Turco del Oeste molieron a palos a unos pungas que intentaban robar en la popular.Los hermanos Alan y William, en cambio, son de una familia de clase media alta. Viven en Barrancas de Belgrano, y Alan heredó el gusto por la aviación. Hasta hace dos años tenía apenas una entrada por averiguación de antecedentes y una pelea con un encargado de edificio. Poca cosa para un barra con poder. Pero cuando se agarraron con los de Newell’’s en la Panamericana (20/4/03), su nombre surgió y el fiscal Marcelo Pernisi lo puso como imputado, aunque al día de hoy no pudo probarle participación alguna. William, por su parte, tuvo una causa confusa que en principio habría sido caratulada como tentativa de robo por un episodio con un taxista, pero después se cayó.
Debajo de ellos están Kevin, que estuvo preso en Devoto porque lo agarraron con un auto mellizo en Provincia; el Pacha Corrado, que maneja la barra de Caraza junto a Julio Gamboa; y el Cortito, laderos de los capos.
En septiembre del 2005 los dos líderes formaron una sociedad para explotar el merchandising de la barra a la que bautizaron
Del Tablón SRL, con un capital inicial de $11.000 y con domicilio legal en La Pampa 2100, donde vive William. Pero Propiedad Intelectual les rechazó el logo de la damajuana roja y blanca con el 14 en el medio. Cuando les empezaron a caer distintas causas judiciales, Adrián cedió su 50% como socio gerente a favor de Matías Goñi, amigo de Alan.
Los dos últimos combates importantes se dieron contra la policía de países extranjeros en copas internacionales. En Brasil en el partido contra San Pablo, por la Copa Libertadores 2005: antes de comenzar el partido, hubo enfrentamientos con la policia en el sector donde estaban ubicados los hinchas de River. La policía reprimió con palazos, mientras que la barra de River respondió con piñas, piedras y palos, dejando heridos a 15 efectivos brasileños. Finalmente, este grupo de 200 hinchas hechó de la tribuna a la policia. En la revancha en el Monumental, faltando 10 minutos para terminar el partido, hubo piedrasos entre hinchas de River y del San Pablo, estos últimos desalojados de la tribuna por la policia. Afuera, enfrentamientos entre hinchas de River y la policia, hubo varios detenidos, gases y balas de goma además de corridas sobre la calle Udaondo.
En Paraguay, en julio del 2006. En el primer tiempo, hinchas de River y Libertad se arrojaron proyectiles desde la cabecera local a la platea. La Policía decidió levantar un cordón humano y amontonar a los hinchas visitantes en el medio. En el segundo tiempo, mientras Los Borrachos terminaban de sacar sus banderas, en medio de los piedrazos se escuchó un balazo, se vio el accionar de diez policías y el acorralamiento hacia los alambrados perimetrales. En el tumulto, se quemaron dos trapos que tapaban publicidades. Mientras caían refuerzos en las fuerzas de seguridad, Los Borrachos arrinconaron a golpes y butacazos a la Policía contra el alambrado, que tuvo que reaccionar disparándole balas de goma y gases a los hinchas. Hubo 20 detenidos y un herido. A la salida también hubo enfrentamientos, cometieron el error táctico de no sacarse las camisetas en la pelea con los policías, lo que hizo que los identificaran y cobraran feo a la salida, incluyendo heridos de bala que fueron atendidos por el mismo cuerpo médico del plantel de River en el lobby del hotel.

La Historia de La Doce - La llamada Barra brava de Boca Juniors



Según los entendidos los motores que mueven la historia, desde los tiempos más remotos, son siempre los mismos: la pasión, el dinero y el poder. No siempre se encuentran presentes de manera tan explicita, pero camuflados bajo otras formas, sin duda aparecen y en esta historia no podían faltar.
La Historia de La Doce - La llamada Barra brava de Boca Juniors
En Argentina aún se vive bajo un Gobierno Militar, el tristemente famoso “Proceso de Reorganización Nacional” que derrocó del poder a Isabel Martínez de Perón allá por 1976 sigue en vigencia bajo el mando del Coronel Jorge Rafael Videla.
El “Mundo Boca Juniors
Estamos en 1980 y los argentinos ya llevan 6 años sin poder ejercer su derecho a voto, derecho cívico que sólo se respeta en algunas Asociaciones Civiles sin Fines de Lucro como ser los clubes de fútbol. Boca Juniors, para algunos el club de fútbol más reconocido del país, se encuentra sumergido en una de sus más profundas crisis, al borde de la quiebra y de la desaparición por causa del inmenso déficit económico. La nueva dirigencia al mando del recientemente elegido Presidente Antonio Alegre trabaja día y noche para evitar que el equipo se hunda. Sin embargo en otro lugar del Barrio de La Boca un grupo de hinchas de los más radicales no se preocupan por el futuro del club, sino por asegurarse el propio.
El Abuelo.
José Barrita, nacido en Italia pero fue criado en La Boca, es conocedor de sus calles y conventillos (viejas y humildes construcciones de chapa, madera y cartón donde se instalaban los inmigrantes al desembarcar en el Puerto de La Boca) como de la palma de su mano. No se pierde un partido de Boca Juniors y luego de tanto amor brindado y tantos años de “militancia” cree que le ha llegado el momento de una recompensa. Por eso, en una noche de verano y en una reunión como tantas otras, mientras la “Barra Brava” (así se conoce en Argentina a los “Ultras”) organizaba un viaje al interior del país para seguir al equipo de sus amores, José Barrita sacó de entre sus ropas un revólver calibre 38, apuntó al entre cejo de “Quique” el hasta entonces “Jefe” de la “Barra Brava” de Boca y le comunicó que a partir de esa noche él sería quién diera las ordenes. Y pese a la resistencia inicial, los tiros terminaron de convencerlo. Desde ese episodio nadie supo más nada de la vida de “Quique”, quién hoy tiene un puesto de venta de merchandising oficial de Boca cerca del estadio, por mucho tiempo. Esa noche, sin duda, no fue una más por que no sólo desapareció “Quique”, también desapareció José Barrita para darle vida a “El Abuelo” el más recordado de los Jefes de “La Doce” (tal como se le llama a la “Barra Brava” de Boca).
Pero El Abuelo necesitaba “hacerse conocer” y sus credenciales no fueron otras que las armas. Durante sus primeros años al mando de La Doce tuvo violentos enfrentamientos con barras de otros clubes dejando como saldo 5 muertos y un centenar de heridos. Con su nombre grabado a sangre en el inconsciente del mundo futbolístico, El Abuelo escuchó los consejos de sus “lugartenientes”, los hermanos Rafael y Fernando Di Zeo, y se decidió por un manejo más “empresarial” de la Barra y creó la Fundación Jugador Número Doce que, con la excusa de realizar obras benéficas, se ocupa de recaudar fondos para solventar los viajes, las entradas y hasta los gastos diarios de sus fundadores. Los fondos eran aportados por jugadores y dirigentes de Boca Juniors, quienes decidían colaborar previa amenaza de sus “miembros”. Tan bien marchaba el negocio que la Fundación recaudó en el primer año de vida casi U$S 3 millones.
La Traición
El negocio marchaba más que bien, pero la violencia era una llama que no terminaba de apagarse en el interior de El Abuelo y esa fue su perdición… A principios de 1994 y con la intención de volver a las armas, El Abuelo incorpora a un grupo de jóvenes de Fuerte Apache (un complejo habitacional de gente humilde y en algunos casos marginal) con la intención de que fueran su “Fuerza de Choque” en los sucesivos hechos delictivos que planeaba. Los Di Zeo, defensores acérrimos de un manejo más mafioso y redituable que de un regreso a la violencia se alejaron. Pero no tanto… Fue un 7 de abril de 1994, luego de un Boca-River donde El Abuelo, tentado por comentarios que decían que “estaba viejo, que ya no tenía fuerza para comandar a una masa tan grande” decidió mostrar su vigencia: planeó una emboscada. Su “Fuerza de Choque” esperaría a que pase un camión con un grupo de hinchas de River y lo atacarían a balazos. El hecho dejó como saldo la muerte de dos de ellos. Seis miembros de La Doce fueron encarcelados, y El Abuelo pese a poder comprobar que no estaba presente en el lugar del hecho, puesto que estaba siendo entrevistado por una periodista inglesa que testificó a su favor, fue condenado por ser considerado el Jefe de una Asociación Ilícita (La Doce) según el Código Penal argentino.
La Sucesión
Con El Abuelo fuera de circulación la sucesión recayó en quienes desde las sombras le habían puesto el señuelo al Jefe de La Doce: los hermanos Di Zeo. Rafael siempre fue el que llevaba la voz de mando en la familia y así lo fue en la hinchada. Fernando, en cambio, ocupó un lugar más silencioso pero se aseguró de consolidarse como el “Vicejefe” de La Doce para evitar que otra traición, los desbanque. Los Di Zeo visitaban a los miembros de La Doce encarcelados e incluso organizaban visitas de jugadores de Boca Juniors al penal en el que estaban, para jugar al fútbol con los internos. Reuniones que siempre terminaban a las risas y compartiendo un asado. Los Di Zeo convencieron a los miembros recluidos de que El Abuelo tuvo una pena inferior a la de ellos por que fue el “entregador”. Así, no tardaron en llegar las banderas y los cánticos que acusaban a El Abuelo de traidor. Con esto los Di Zeo se aseguraron “la muerte” del único hombre que podía hacerle sombra en la comandancia de La Doce. El Abuelo salió en libertad en diciembre del ’97, y cuando intentó acercarse a La Doce, una noche de enero de 1998 una lluvia de tiros de la que salió vivo de milagro, le recordó que ya no era más el de antes, había vuelto a ser José Barrita. Lejos de La Doce y del Barrio de La Boca, la muerte lo sorprendió a José Barrita disfrazada de crisis asmática, enfermedad que El Abuelo arrastraba desde su niñez.


El Mundo de los negocios
Con la llegada de Mauricio Macri y la consolidación de Rafael “El Rafa” (tal su nombre de guerra) Di Zeo al frente de La Doce, la violencia pareció esfumarse del barrio de La Boca. Nadie lo pudo aseverar, pero por las calles del barrio se comenta que entre uno de los empresarios más ricos de la argentina y el dueño de una agencia de remises del barrio de Villa Lugano (tal como figura Di Zeo en los registros fiscales) se firmo un “Pacto de Convivencia”. Pacto que incluye además del libre acceso al club para la cúpula de La Doce, el estacionamiento de la calle Del Valle Iberluzea (uno de los principales accesos al Estadio de Boca) y la recaudación de una de las ventanillas de venta de entradas para todos los partidos que juegue Boca de local.


La pasión o el amor por un club. El Poder para comandar a esa gran afición autocatalogada La Doce. Y el Dinero que genera la gran masa de gente que sigue a Boca Juniors, fueron los motores de esta historia de sangre y traiciones.

lunes, 18 de octubre de 2010

PARAGUAY - Chilavert a las piñas

Este no es barrabrava pero lo que se la aguanta!!!!!




Chilavert se agarró a las piñas con un empresario que, según él, le debía dinero y lo insultó cuando le reclamó. "Me llamó paraguayo muerto de hambre", contó el arquero.
José Luis Chilavert no es precisamente una persona tranquila. En su pasado hizo cosas como encajarle un escupitajo a Roberto Carlos. No muy lejos de eso estuvo lo que el ídolo de Vélez protagonizó en el aeropuerto Silvio Pettirossi de Asunción.
El arquero se agarró a trompadas con un Pablo Martín Seijas, un empresario argentino que, según Chila, lo ofendió cuando le reclamó una deuda que mantenía con él. "Me llamó paraguayo muerto de hambre", contó el ex capitán de la selección guaraní.
"Me molesta que en el extranjero nos digan de todo, pero en nuestro país no lo voy a permitir. Me tiró un par de manotazos y me tuve que defender", añadió Chilavert, que está viviendo en Buenos Aires y realiza frecuentes viajes de negocios a su país natal.
"No soy ningún muerto de hambre, me siento orgulloso de ser paraguayo", continuó. Además, afirmó que el incidente ya fue comunicado a la Policía. El empresario, por su parte, aseguró que no le debe "ni medio dólar" al arquero. Igual, tuvo que atajar las trompadas...
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San Martín Tucumán - De Santos no tienen nada...



San Martín mereció más pero sólo igualó. Luego, la barra fue a la zona de vestuarios y hubo bolonqui.
Las posiciones encontradas quedaron de manifiesto muy temprano, en la primera parte, cuando San Martín -con Casado como manija- buscaba vulnerar a Mazzón pero sin éxito. La barra brava del Santo, por aquellos ratos de dominio absoluto de su equipo, no se puso colorada para insultar a los jugadores y al cuerpo técnico. ¿Y qué hizo el resto de la gente? Lo contrario: apoyó sin cesar y dejó en segundo plano a los muchachos de los tirantes.
Con el empate consumado, y unos minutos antes de que Roldán evitara pronunciarse sobre su continuidad (“todo lo que tenga que decir se lo diré al presidente Rubén Ale”, declaró), varios integrantes de la barra -casualmente le dicen La Brava- aparecieron en la zona de vestuarios con los mismos gritos ofensivos, y agredieron a los pocos que se animaron a expresarse en favor del plantel y cuerpo técnico. Lamentable pero real.

sábado, 16 de octubre de 2010

BOCA - Camine para allá!!


A Gaona Lugo lo hicieron pisar pese a la recomendación médica. ¿Quién? Un empleado de seguridad que no quería que lo filmaran con muletas. Ay, Boca.
Los gurkhas son conocidos por su salvajismo en combate. Son soldados nepaleses que sirven en unidades especiales del ejército británico y de la India. Profesionales de la guerra. Mercenarios.
A Daniel San Martín, el hombrecito calvo, bajo y morrudo que controla el acceso al hall de Casa Amarilla, le dicen gurkha. Nadie sabe de dónde le viene el apodo, aunque hay teorías. Algunos sugieren que se debe al evidente salvajismo de sus modales, reñidos con la educación y buenas costumbres. Otros dicen, simplemente, que es por su condición de mercernario que vende sus puños al mejor postor.
Tras protagonizar varios hechos violentos desde que está, hace más de un año, ayer el Gurkha pasó hasta por encima de los médicos. ¿Cómo? Los camarógrafos que cubrían la práctica quisieron tomar imágenes de Gaona Lugo con muletas. El Gurka les gritó, los echó y, cuando el chico dio el OK para la filmación, le arrancó las muletas y lo hizo caminar hacia el auto sin ellas pese a que tiene prohibido pisar por su fractura.
San Martín es empleado del club, fue barrabrava y se cuenta que lo alejaron de la tribuna porque su comportamiento era inaceptable incluso allí (un récord). Boca, sin embargo, lo contrató. Y él reparte sus malos tratos.

jueves, 14 de octubre de 2010

Detienen a tres barrabravas de Newell’s tras una persecución





Tres hermanos integrantes de la barra brava de Newell’s Old Boys fueron apresados la noche del miércoles tras protagonizar una cinematográfica persecución automovilística con un móvil de la Brigada de Investigaciones que se inició en la zona sur de la ciudad y terminó en Villa Gobernador Gálvez.
Todo empezó en Ayacucho y Buenos Aires cerca de las 22 de anteanoche cuando los agentes que patrullaban en un móvil de Investigaciones pretendieron identificar al ocupante de un Peugeot 206 con vidrios polarizados, patente GNX613, que se encontraba en esa esquina. Lejos de acatar las intenciones de los policías, el conductor emprendió una veloz huida y detrás de él salió el patrullero.
La carrera transitó por Ayacucho hacia el sur. Pero al llegar al cruce con calle Lainez (a la altura del 5800)apareció en escena un Alfa Romeo verde con vidrios oscuros, patente BXI338, que se interpuso al paso del auto policial con intenciones de chocarlo. Sin embargo, los agentes esquivaron la maniobra y siguieron detrás del Peugeot y perseguidos por el Alfa.
Ya en Villa Gobernador Gálvez, más precisamente en el cruce de San Martín y San Diego, el móvil policial fue emboscado por el Alfa Romeo y una camioneta Kia, patente CLQ636, mientras el Peugeot se estacionó unos metros más adelante. En esas circunstancias los policías fueron apretados por una decena de muchachos que bajaron de todos los vehículos. Hubo empujones, golpes de puños y patadas. Sólo la llegada de móviles del Comando Radioeléctrico de la vecina ciudad le permitieron a los agentes rosarinos salvar el pellejo.
Pesos pesados.Minutos después la mayoría de los maleantes se subió al Peugeot y a la Kia y escapó del lugar. Pero la policía incautó el Alfa Romeo, que tenía pedido de secuestro por haber sido robado meses atrás, y detuvo a tres hermanos identificados como Leonardo Javier Bassi, Damián Enrique Bassi y Luis Orlando Bassi, de 35, 33 y 29 años respectivamente.
Estos tres hombres, a los que se les inició una causa por resistencia a la autoridad, daños y lesiones, integran la lista de casi 100 hinchas de Newell’s cuyo ingreso a la cancha del Parque está prohibido por ser parte de la barra brava leprosa que en los últimos meses viene dirimiendo a sangre y golpes la conducción del paravalanchas.
Es más, fuentes que siguen de cerca la interna rojinegra dijeron que Luis Bassi, "apodado Pollo, es la mano derecha del efímero líder de la barra, Diego Panadero Ochoa", y está vinculado al ataque a balazos contra la vivienda de Daniel Teto Vázquez, en Maipú al 3300, ocurrida el viernes pasado.
A los tres hermanos apresados se los vincula con un ataque a tiros ocurrido el viernes pasado contra una casa de Maipú al 3300.